Izquierda Unida del Altoaragón critica que el Salón Inmobiliario de Barbastro aborda la vivienda desde el mercado y no desde el derecho a techo

1 octubre | Alto Aragón, Noticias, Vivienda

Reclaman a las administraciones gobernadas por el Partido Popular políticas públicas que afronten los problemas de acceso a la vivienda en el Altoaragón y permitan vertebrar el territorio y garantizar que vivir en pueblos y ciudades sea posible.

Izquierda Unida del Altoaragón ha criticado el enfoque del I Salón Inmobiliario del Alto Aragón (SiAA), que se celebrará del 2 al 4 de octubre en el recinto ferial de Barbastro y que fue presentado este lunes en la Diputación Provincial de Huesca como un espacio para abordar el reto de la vivienda.

El encuentro reunirá a más de 45 expositores, profesionales e inversores y abordará cuestiones relacionadas con la construcción, la financiación y el acceso a la vivienda. Para Izquierda Unida, sin embargo, el problema fundamental que afronta el Altoaragón no es cómo ampliar la oferta del mercado inmobiliario, sino cómo garantizar el acceso a una vivienda digna y asequible.

La organización señala que los problemas que atraviesan numerosos municipios altoaragoneses forman parte de una situación que afecta al conjunto del país y que está en el centro del debate político y las movilizaciones: precios elevados, dificultades para acceder al alquiler, escasez de vivienda pública y familias que destinan una parte creciente de sus ingresos a disponer de un techo.

El alcalde de Barbastro, Fernando Torres, afirmó durante la presentación que «hablar de vivienda es hablar de economía, de empleo, de capacidad para atraer población y de futuro para nuestros municipios». Para la coordinadora de Izquierda Unida Somontano, Pilar Garcés, a ese planteamiento le falta una cuestión fundamental: «Hablar de vivienda es, ante todo, hablar de derechos. Para atraer población y garantizar futuro a nuestros municipios necesitamos que vivir en ellos sea posible. Después de décadas con un modelo que no ha solucionado el problema de la vivienda ni la despoblación, es necesario plantear políticas diferentes».

Izquierda Unida considera que las administraciones públicas deben escuchar a las organizaciones sociales que trabajan este problema y reclama espacios de diálogo con colectivos como las plataformas de vivienda del territorio.

«¿Se han reunido con las plataformas del Viello Aragón o con la Plataforma de Vivienda de Huesca? ¿Han abordado la declaración de zonas de mercado residencial tensionado o las dificultades concretas que están encontrando quienes buscan una vivienda en nuestros pueblos y ciudades?», plantea la organización.

El coordinador de Izquierda Unida del Altoaragón, Vicente Guerrero, reclama que el debate se traslade a las políticas públicas: «Mientras miles de personas tienen dificultades para pagar un alquiler o encontrar una vivienda asequible, necesitamos que las administraciones utilicen las herramientas que tienen a su alcance. La vivienda no puede abordarse únicamente como una oportunidad económica o de inversión».

En este sentido, Izquierda Unida considera insuficiente que el encuentro centre su programación en vivienda nueva y de segunda residencia, financiación, reformas o nuevos sistemas constructivos —como construcción industrializada y modular, casas de madera, mobile homes o viviendas realizadas a partir de contenedores— sin situar en el centro cuestiones como el parque público, el alquiler asequible o las dificultades de acceso a la vivienda.

El Altoaragón necesita un debate sobre qué modelo de vivienda requiere su territorio y qué medidas estructurales pueden garantizar que quienes quieren desarrollar aquí su proyecto de vida puedan hacerlo, especialmente en el medio rural. Reclaman que el Gobierno de Aragón y los ayuntamientos ejerzan sus competencias y desarrollen políticas dirigidas a ampliar el parque público, facilitar alquileres asequibles y afrontar las situaciones de mayor presión sobre los precios.

«Las administraciones tienen capacidad para actuar. Lo que necesitamos es que la vivienda deje de contemplarse principalmente como un producto inmobiliario y se aborde como una condición imprescindible para poder vivir, trabajar y construir futuro en nuestros pueblos y ciudades», concluye Guerrero.