300 concentraciones: Monzón no ha perdido su tren

18 agosto | opinión, Transporte y Comunicaciones

Trescientas concentraciones en la estación de Monzón Río Cinca. Trescientas ocasiones para defender el mismo servicio público y recordar a las administraciones que nuestro territorio también tiene derecho a una movilidad digna. No son solo 300 domingos. Son casi siete años de constancia ciudadana en defensa de una reivindicación que afecta al presente y al futuro de Monzón, del Cinca Medio, de La Litera, de Los Monegros y del conjunto del Aragón oriental.

La primera concentración tuvo lugar el 30 de octubre de 2019, en respuesta al anuncio del cierre de las taquillas y la pérdida de atención presencial en la estación.

Aquella decisión formaba parte de un proceso de recortes y deterioro del ferrocarril convencional. La estación cerró sus taquillas el 1 de enero de 2020, pero la movilización logró recuperar la venta de billetes y la atención presencial antes de finalizar ese mismo año. Fue la primera demostración de que organizarse servía.

Sin embargo, el problema iba más allá de una taquilla. Durante la pandemia se eliminaron servicios ferroviarios que después no se recuperaron completamente. El caso más grave fue el del tren matinal que unía Zaragoza con Lleida y que, desde noviembre de 2021, finaliza en Binéfar tras la retirada de la financiación del Gobierno de Aragón para el último tramo.

El resultado es conocido: quienes necesitan desplazarse a Lleida para trabajar, estudiar, acudir a consultas médicas o realizar gestiones ven limitada una conexión esencial. Después, la pérdida de viajeros se utiliza para cuestionar la utilidad de la línea. Es el círculo vicioso que tantas veces hemos denunciado: primero se recortan servicios y después se emplean las consecuencias de esos recortes para justificar otros nuevos.

Monzón decidió no resignarse.

Domingo tras domingo, la estación se convirtió en un espacio de encuentro y reivindicación. Por sus escaleras han pasado centenares de personas de Monzón y de otras localidades, junto a colectivos sociales, sindicales y políticos comprometidos con la defensa del tren.

También hemos compartido movilizaciones con municipios de Aragón y Cataluña, demostrando que la movilidad cotidiana no entiende de fronteras administrativas. Porque la realidad es evidente: Monzón, Binéfar y La Litera mantienen una relación permanente con Lleida por motivos laborales, educativos, sanitarios y familiares. Por eso siempre hemos defendido que la línea debe llegar hasta la capital leridana.

Recuperar los 40 kilómetros entre Binéfar y Lleida tendría un coste reducido para el presupuesto autonómico. Además, durante años el propio Gobierno de Aragón financió servicios que continuaban hasta Lleida mediante convenios con Renfe. No existe un obstáculo legal. Existe una decisión política que puede cambiarse.

Nada de esto ha caído del cielo

Si hoy Monzón aparece en el mapa de la futura red de Cercanías es porque durante casi siete años muchas personas se han negado a abandonar esta reivindicación. Es el resultado de concentraciones, reuniones, propuestas institucionales, recogidas de firmas, pancartas, desplazamientos y trabajo compartido con otras plataformas.

Lo que durante años parecía una propuesta imposible figura hoy en el Plan de Servicios Ferroviarios 2030-2040 de la Generalitat de Cataluña mediante la futura línea RL5 entre Lleida y Monzón.

Que Monzón aparezca en esa planificación es un avance importante. Demuestra que la perseverancia ciudadana puede convertir una reivindicación local en una propuesta reconocida institucionalmente.

Del mapa a los trenes

Pero no basta con aparecer en los planes. Necesitamos compromisos concretos, financiación, frecuencias suficientes y horarios útiles.

Tampoco podemos esperar a 2030 o 2040 para recuperar una conexión que ya existía. Mientras se desarrolla la futura RL5, el Gobierno de Aragón debe prolongar hasta Lleida el tren que hoy termina en Binéfar. Es una medida viable y asumible.

La concentración número 300 no es un final. Es una oportunidad para reconocer el esfuerzo realizado y reafirmar una reivindicación que sigue plenamente vigente.

Hemos recuperado la atención presencial en la estación, construido una alianza territorial amplia y logrado situar la conexión Monzón-Lleida en la agenda política. Son avances importantes, pero el objetivo sigue siendo el mismo: trenes útiles, horarios adecuados, frecuencias suficientes y una verdadera conexión de Cercanías.

Porque defender el ferrocarril es defender el territorio, los servicios públicos, la igualdad de oportunidades y un modelo de movilidad más sostenible.

A todas las personas que habéis participado de una u otra forma en estas movilizaciones: gracias.

Estas 300 concentraciones son una demostración de rasmia, dignidad y compromiso colectivo.

Monzón no ha perdido su tren porque su ciudadanía nunca dejó de defenderlo. Y seguiremos haciéndolo hasta conseguir que la conexión Zaragoza-Monzón-Binéfar-Lleida y el Cercanías Lleida-Monzón sean una realidad.

Trescientas concentraciones después, continuamos en la estación. Sin reblar.

Vicente Guerrero Oncins, Coordinador de Izquierda Unida Alto Aragón.